Esta
modificación es evitable en los puntos que sepamos diferenciar el uso de los
distintos códigos, para lo que tendría que existir una concientizacion o
“invitación” a una mejora en la expresión oral.
Otra de las formas en las que se podrían evitar estas modificaciones negativas
seria la no limitación de caracteres de los espacios que permiten al usuario
comunicarse con otras personas (hemos mencionado foros, mensajes de texto,
etcétera), lo que en algunos casos implicaría un mayor explaye de ideas.
A nuestro parecer deberían existir ciertas normas, reglas o protocolos que
regulen el mal uso del vocabulario en espacios, medios o sitios de acceso
público, tales lo son programas de radiodifusión, las páginas Web, estudios de
televisión y otros.
Quizás la música y los medios de difusión de ésta toman parte en las tantas
modificaciones, ya que son protagonistas en la utilización del lenguaje vulgar
en muchos casos, esto fácilmente puede evitarse con la censura o la no difusión
del material que contenga lenguaje explicito o no apropiado.
También está el hecho de que, mayormente, estudiantes intercambian letras por
números, para acortar textos. Por ejemplo, si se quiere escribir “siempre” a
esta palabra se la reemplaza por el invento “100pre”. Este vocablo se verá
reproducido en muchas oportunidades, y quizá sean los docentes quienes deberían
tomar partido en la corrección de lo que contribuye a nuestro problema.
Otra solución que proponemos es tratar de perder la costumbre de utilizar los
correctores ortográficos y gramaticales de los procesadores de texto que
permiten el “olvido” de mayúsculas, acentos escrito y reglas ortográficas (v o
b, c o s), como quizá ocurrió en algunas oportunidades durante la elaboración
del presente trabajo.
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